Gran Oriente de Francia, 1563
LOGIA ROSARIO DE ACUÑA

Hoy es 9 de diciembre

La defensa de la laicidad es una de la señas de identidad del GOdF. Para los francmasones del GOdF la separación del poder público respecto de los confesiones religiosas debe ser fehaciente y neutral. Las creencias religiosas, o el derecho de no creer en nada, forman parte de la conciencia de cada persona y como tal el derecho a practicar cualquier creencia religiosa debe ser garantizado por la ley, pero ni subvencionado, ni promocionado, ni sustentado por las instituciones públicas. No hay confesiones mejores ni peores que otras y la alusión a la tradición no puede ser un argumento válido para favorecer la prevalencia de ninguna sobre otra. La erradicación en la esfera pública de un aspecto que atañe sólo y exclusivamente a la conciencia de cada ciudadano garantiza esa neutralidad.
En todas las logias del GOdF hay un delegado de laicidad que detecta aquellos sucesos en que las instituciones religiosas tratan de influir en las instituciones públicas o reciben de éstas un trato de favor y por lo tanto injusto.
Hoy es 9 de julio. Hoy se conmemora un año más la ley que estableció en Francia la separación entre la iglesia y el Estado.
España necesita también una ley similar que respete y garantice la libertad absoluta de conciencia.

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Conferencia impartida por el Gran Maestre del GOdF en el marco de los actos de exteriorización celebrados en Málaga el pasado fin de semana

No se puede hablar de Francmasonería sin antes hacer un viaje por la historia.

Resulta difícil rastrear los orígenes de la Francmasonería que procede de diversas sociedades iniciáticas, entre las que se incluye la de los constructores de catedrales.

Ahí ya se puede encontrar el espíritu de la Francmasonería, es decir una sociedad de hombres que trabajan en obras complejas, con herramientas propias, que mantienen entre ellos unas relaciones codificadas y con los primeros grados que son las del compañonage.

Posteriormente, en lo que se llamó el siglo de las luces, las primeras logias se constituyeron, principalmente en Inglaterra y en Escocia, hasta el 24 de junio de 1717 en el que cuatro logias londinenses se reúnen en una taberna llamada « El Ganso y el asador » para crear la primera Gran Logia, la primera Obediencia masónica.Muy rápidamente, los francmasones franceses querrán elegir su propio Gran Maestro: será el Duque de Antin en 1735.En esa época propicia, los francmasones franceses querrán muy rápidamente afirmar su independencia con respecto de sus HH.·. ingleses, y en 1773 nace el Gran Oriente de Francia, una Obediencia con un funcionamiento democrático y un sistema interno basado en la separación de poderes entre el legislativo y el ejecutivo.

Todo esto puede parecer hoy una banalidad, pero recordemos que estamos en 1773 en pleno régimen monárquico.

Cierto es que la Francmasonería de la época está compuesta de numerosos nobles, pero también está abierta al clero y a la burguesía.

En las Logias, todos se encuentran y trabajan en común, dejando atrás cualquier dogma relacionado con la religión o el estado.Las Logias de esta época son laboratorios de ideas en los que se experimenta un funcionamiento democrático desconocido en la sociedad exterior.La Revolución

En 1789, entre los alrededor de 1000 representantes de los Estados Generales [Asambleas convocadas por el Rey de manera excepcional y a la que acudían representantes de cada estamento: el clero, la nobleza ​ y los representantes de las ciudades] más de 200 son francmasones.

La Francmasonería no organizó la Revolución Francesa, pero fue su inspiración y jugó un papel esencial en la redacción de la Declaración del Hombre y del Ciudadano.Pero aceleremos un poco la evolución del tiempo.

En 1830, agrupados tras el H.·. Lafayette, numerosos francmasones participan en las barricadas de las tres gloriosas contra Carlos X.

En 1848, los francmasones se implican en las jornadas revolucionarias y participan a la creación de la II República. Entre ellos se encuentra el H.·. Victor Schœlcher que logrará la abolición de la esclavitud el 27 de abril de 1848.

1877 es una fecha importante para el Gran Oriente de Francia porque su Convent (asamblea general con carácter anual) decide abolir la obligatoriedad de creer en Dios y en la inmortalidad del alma.

El Gran Oriente de Francia ya es laico y crea una segunda vía en la Francmasonería, es lo que se llama desde entonces la Francmasonería liberal, humanista y adogmática. Es el inicio de nuestro compromiso en la defensa de la absoluta libertad de consciencia.Entramos ya en la edad de oro de la Francmasonería en la III República de finales del siglo XIX e inicio del XX.

Los Francmasones son numerosos en las instancias dirigentes del país e inspiran muchísimas leyes en las que se basan los fundamentos de nuestro régimen democrático: libertad de reunión (1881), educación primaria obligatoria (1882), creación de los sindicatos (1884), creación de la pensión de jubilación (1886), limitación de la duración de la jornada de trabajo para las mujeres y los niños (1892), Código del trabajo (1896), Ley de asociaciones (1901), ley de la separación Iglesias y Estado (1905).

Este periodo de esplendor de la Francmasonería acaba mal, ya que en 1940 el gobierno de Vichy [gobierno títere de Hitler] prohíbe la Francmasonería. En ese momento, numerosos Francmasones se unen a la resistencia contra los nazis, pero otros muchos son deportados a los campos de concentración y asesinados.

Desde 1943 en Alger, el general de Gaulle y el gobierno provisional de la República Francesa anulan las leyes antimasónicas del Régimen de Vichy, pero el mal ya está hecho y la Francmasonería francesa paga en la guerra un pesado tributo.Serán necesarios más de 30 años tras la Liberación para volver a tener los efectivos de antes de la IIª Guerra Mundial

Pero los Francmasones vuelven al trabajo. Se encuentran en el origen de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, son muy activos en los trabajos de la ley Neuwirth sobre la contracepción, los de la ley Veil para la ley del aborto en 1974 y sobre la primera gran ley sobre bioética en 2004.

Para resumir esta introducción histórica, diría que los Francmasones han luchado durante casi tres siglos por:

La instauración y la consolidación de la RepúblicaLa abolición de la esclavitudLas luchas sociales, con Arthur Groussier, que redactó el código del trabajo y Leon Bourgeois que fue el pionero de las leyes de protección socialLa separación de las Iglesias y del Estado para imponer el régimen francés de la Laicidad.

Pero la historia no es un fin en sí mismo. Da a los Francmasones raíces fuertes pero no son nada sin un conjunto de grandes valores.

Cuando aparece la Francmasonería, Francia e Inglaterra viven bajo regímenes monárquicos en las que las religiones tienen un peso considerable pero dónde existen (sobre todo en Inglaterra) rivalidades terribles entre católicos y protestantes.Esto va a permitir el desarrollo y el interés de la Francmasonería, es que esta ya no pone al Rey o a Dios en el centro de las inquietudes. Inspirada por los pensamientos de las Luces; la Francmasonería pone al hombre en el centro de todo, afirmando su dignidad y su libertad por la adquisición de los conocimientos. Es una verdadera revolución de las ideas en una época en la que la voluntad divina debía imponerse a los pueblos.Con las Luces, el humanismo se transforma en un combate político, tanto para liberar a los hombres como a la sociedad.

Desde entonces, los Francmasones no cesarán de batirse por defender regímenes democráticos igualitarios que se basan en individuos libres e iguales en derechos.

Esta voluntad de emancipación de los hombres por la conciencia y el saber está muy bien resumida por esta orden de Emmanuel Kant “Sapere Aude” que puede traducirse por “¡Atrévete a pensar por ti mismo!”.

La Francmasonería llamada liberal y adogmática, de la que el Gran Oriente de Francia es la principal Obediencia en el mundo; centrándose pues en defender los valores de la República que son “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, pero también Laicidad y Solidaridad.

Los Francmasones luchan por una República humanista y universalista; es decir un régimen igualitario que puedan practicar todos los pueblos, sobre toda la faz del planeta. ¿He aquí en todo caso cual es nuestra Utopía?

Ya que he hablado de los orígenes, y recordado nuestros principales valores, hagámonos una pregunta:¿Qué es es francmasón hoy en día?

Hay que volver un instante a los orígenes del movimiento: la francmasonería es ante todo una sociedad iniciática. Nuestros textos fundamentales dicen que la Francmasonería debe mejorar al mismo tiempo al hombre y a la sociedad. ¿Pero, qué significa exactamente esto?

Primero acabemos con una de las críticas que habitualmente se nos hace: la Francmasonería no es una secta.

¡Primero porque no es una creencia y que, bien al contrario, todas las creencias se admiten en Masonería, incluida la de no creer!

El francmasón del Gran Oriente de Francia es laico, ello significa que considera que las concepciones religiosas pertenecen a la esfera privada. De esta forma, no hay proselitismo religioso en Logia, como tampoco puede haberlo en el funcionamiento de nuestras instituciones.

Y además, contrariamente a una secta en la que la puerta de entrada está abierta de par en par y de la salida es prácticamente inexistente; en Francmasonería la puerta de entrada está ligeramente entreabierta, ya que somos muy prudentes en torno a la captación, tanto con respecto a las logias como con los profanos que desean unirse a nosotros, y ello para estar seguros de sus motivaciones y no decepcionarlos. Por el contrario, la puerta de salida siempre está muy abierta y basta con un simple correo de dimisión para dejar la Francmasonería.La Francmasonería no es pues una secta, ni es tampoco una suerte de dogma laico.

El espíritu masónico se encuentra en esta frase de Antoine de Saint-Exupéry, que era francmasón; “si difieres de mi hermano mío, lejos de ofenderme me enriqueces”.

El camino iniciático practicado en Logia tiende ante todo a la mejora personal de la evolución intelectual de nuestros miembros.¡ Y cuando el hombre se abre a los demás, cuando mejora, es cuando puede empezar a contribuir a la mejora de la sociedad!

El Francmasón de hoy en día es un hombre o una mujer que, en un momento de existencia; desea darle un sentido diferente a su vida. No se puede ser francmasón si no se quiere a los demás, si no se es altruista, si no se busca la mejora de la sociedad en la que se vive.

El Francmasón no responde a un perfil tipo. Puede tener 30 años o 80 años, puede ser empleado, artesanos, funcionario o empresario. Puede tener simpatías políticas variadas mientras que sus ideas correspondan a los valores del Gran Oriente de Francia.

El Francmasón puede ser urbanita o rural, nuestras 1.360 Logias están repartidas sobre todo el territorio; desde las grandes urbes a las ciudades de tamaño medio de provincias. Sea como sea, el Francmasón es, ante todo, un hombre comprometido.¿Pero, qué es el compromiso masónico?

Es una pregunta amplia, tan importante para nosotros que este año es nuestro principal tema de reflexión prospectiva interno.

¿Por qué se es Francmasón? ¿Para qué sirve la Francmasonería?

Ya he contestado parcialmente a esta pregunta recordando que nuestros textos precisan que la Francmasonería debe servir a la mejora; tanto del hombre como de la sociedad. La mejora del hombre es lo que procuramos hacer en nuestras logias mediante nuestro camino iniciático; basado en el estudio de los símbolos que ponen a cada Francmasón frente a él mismo.

En los templos masónicos, no hay misas negras o cualquier otra práctica de culto satánico. ¡Para nada! Trabajamos y reflexionamos en torno a los grandes problemas de nuestra sociedad como la pobreza, la exclusión social; pero también los problemas de la inmigración, el cambio climático o en temas como la bioética, la reproducción asistida o el final de la vida.

Mediante estos debates, a veces apasionados, en los que no buscamos convencer a los demás, pero sólo reflexionar con ellos; confrontando ideas, reaprendiendo a escuchar a los demás y sobre todo a salir de posturas ancladas para admitir en ocasiones que no estamos en posesión de la verdad.

Junto a este compromiso en Logia, un gran número de Francmasones aplican estos grandes principios, defienden estos valores, en la vida diaria mediante un compromiso asociativo, sindical o político. La Francmasonería no es un lobby que buscando influir sobre las capas intermedias.

Por el contrario, se guarda muy mucho de llevar a cabo cualquier injerencia directa en el funcionamiento de las instituciones.

Para corroborar esta afirmación, voy a pasar a enumerar los comunicados más importantes que el Gran Oriente de Francia ha llevado a cabo desde el inicio del curso masónico el pasado mes de septiembre:

Un comunicado sobre Pétain, para recordarle al Presidente de la República que hay cicatrices en la historia que no deben reabrirse.

Comunicado sobre la COP 24 para recordar los grandes desafíos de nuestro planeta

Un comunicado sobre los “chalecos amarillos” en el cual he instado al gobierno para que se promueva un acuerdo amplio en torno a la pobreza y a la precariedad en Francia.

Muchos comunicados en torno a la defensa de la ley del 9 de diciembre de 1905 que el gobierno quiere modificar; aunque esa ley permite desde hace 113 años que vivamos sin guerras de religiones y sin proselitismo religioso en la esfera pública.

Además, el Gran Maestro fue recibido por el Presidente de la República y algunos ministros para intercambiar pareceres y defender nuestros valores; también hemos sido escuchados en la Asamblea Nacional (Congreso de los Diputados francés) en el marco de la nueva ley de bioética. He aquí, con total transparencia el nivel de influencia del Gran Oriente de Francia en la sociedad actual.

Estamos lejos de la III República en la que las leyes se preparaban en nuestras logias. Afortunadamente todo esto ha evolucionado y lo que era normal hace 100 años se consideraría, con toda razón, una intrusión democrática inadmisible en la sociedad del siglo XXI.

Volvamos sobre la actividad en el seno de nuestra Obediencia para comprender perfectamente lo que representa el Gran Oriente de Francia en el Siglo XXI.En el seno de nuestras 1.361 logias, los temas de los trabajos son libres. Cada Logia es libre de organizar sus trabajos y de elegir los temas de las planchas. Así, algunas van a querer trabajar sobre el ritual o la historia, mientras que otras preferirán temas relativos a la sociedad actual o a la actualidad.

Siendo el Gran Oriente de Francia una federación de Logias, al Gran Oriente de Francia le pertenece trazar las líneas maestras de la política de la Obediencia y proponerle a las Logias temas de reflexión, a sabiendas de que estas tienen la libertad de darle curso, o no. Retos

Para este nuevo año masónico que acaba de iniciarse en septiembre y que acabará en junio, los francmasones reflexionarán sobre la bioética, tema sobre el que hemos sido escuchados en la Asamblea Nacional (Congreso de los diputados francés) a finales del mes de agosto. Trabajarán sobre el desarrollo sostenible para preparar un gran simposio de carácter público que se desarrollará en la primavera de 2020. Continuarán trabajando sobre temas europeos, y en particular sobre una ciudadanía europea; pero también para hacer evolucionar nuestras instituciones europeas que se encuentran en la actualidad fundamentalmente orientadas hacia la economía y la finanza; y ello para aportar un enfoque humanista y social.

Los Francmasones del Gran Oriente de Francia continuarán también con sus reflexiones en torno a los fenómenos migratorios; sean de origen político, económico o climático para trabajar en la elaboración de un pasaporte Nansen del siglo XXI; y permitir a estas poblaciones migrantes de poder desplazarse y ser acogidas con dignidad.

Trabajaremos igualmente el tema digital, y más concretamente sobre temas como la inteligencia artificial, la robótica o el transhumanismo. Sin nunca rechazar el progreso, pensamos que es indispensable poder controlarlo y darle un contenido ético humanista; de lo contrario pueden contemplarse las peores derivas al respecto.Finalmente, organizaremos a principio del año 2020 un viaje memorial a Auschwitz.

En unos tiempos de repunte del antisemitismo, antimasonismo y de todas las formas de racismo; he pensado que era importante para nosotros, Francmasones del Gran Oriente de Francia ir a esos lugares en los que el sufrimientos de nuestros antepasados es aún palpable; para llevar a cabo un recogimiento, para acordarnos, para nunca olvidar…

En el ámbito nacional, como ha sido señalado antes, a defensa de la Laicidad sigue siendo nuestro primer combate. Bien sea para oponerse a un proyecto legislativo reformador, apoyándose en la necesidad de reorganizar el Islam en Francia; para pedir la constitucionalización de los dos primeros artículos de la ley del 9 de diciembre de 1905, o que sea para pedir que continúe aplicándose esa ley sobre todo el territorio de la República; lo que significa la derogación del Concordato de Alsacia-Moselle; así como la derogación de los estatutos específicos en los territorios de ultramar como Guyana o Mayotte; bien sea en el ámbito judicial para intentar contrarrestar las jurisprudencias derogatorias del Consejo de Estado con respecto a las administraciones que financian asociaciones culturales; o estar al lado de las empresas para aportar nuestro apoyo a las que rechazan cualquier signo ostentatorio de carácter religioso en el mundo del trabajo.Y en esto consiste concretamente el compromiso de los Francmasones para con la defensa de la laicidad.

Terminaré con un punto muy importante para los Francmasones, el de la solidaridad.

La practicamos en el interior y en el exterior de nuestros templos. En el interior tenemos una instancia de solidaridad masónica que sirve para ayudar a los miembros de nuestras Logias que se encuentran en dificultades; y también de sus huérfanos en el caso de un fallecimiento prematuro de uno de los nuestros. Esta instancia de solidaridad tiene, desafortunadamente, cada más expedientes por tratar; ya que los Francmasones con como el resto de los franceses: sufren y para muchos de ellos los finales de mes son complicados.

Junto a esta solidaridad interna, los Francmasones han creado una Fundación; la Fundación del Gran Oriente de Francia que tiene como objetivo apoyar integralmente algunos proyectos de tipo asociativo.

Así, en 2019, nuestra Fundación ha destinado una gran parte de sus medios para ayudar asociaciones que ayudan a migrantes; así como a asociaciones que se dedican al cuidado de los menores no acompañados.

Este compromiso solidario es esencial para los Francmasones, ya que está orientado a poner en práctica nuestros ideales al servicios de los más vulnerables.Conclusiones

Para terminar, quiero subrayar que el tiempo de internet y de las redes sociales; la Francmasonería sigue atrayendo a cada vez más hombres y mujeres que se encuentran en búsqueda de sinceridad y de escucha en un mundo en el que se manda antes un mensaje de texto al vecino en lugar de ir a verlo.

Porque más allá de la vertiente intelectual de la Francmasonería, está también y sobre todo la fraternidad que sólo se vive en Logia; que resulta complicado de explicar porque debe vivirse. Esta Fraternidad es el cimiento de la Francmasonería que une a tantos hombres y mujeres tan diferentes y que; sólo con algunas palabras y sin nunca haberse visto antes, van a reconocerse.

Y ya está. Espero haberos dado un poco de luz sobre lo que es hoy la Francmasonería, y más particularmente el Gran Oriente de Francia.

Les agradezco su atención.  Zona de los archivos adjuntos

Una breve introducción de la Historia del GOdF- 1

Acto de Exteriorización de las Logias Españolas del GOdF. Málaga, 18 y 19 de octubre

Los días 18 y 19 de octubre las Logias Españolas del GOdF organizan en Málaga unas jornadas sobre «Europa, Laicidad y Desarrollo Sostenible». La francmasonería trabaja por el mejoramiento y progreso de la Humanidad. Sus preocupaciones y desvelos no distan de los del resto de la ciudadanía. Con la organización de este acto, además de facilitar que los ciudadanos de Málaga conozcan mejor la francmasonería mixta y adogmática, esperamos concitar el interés y contar con la participación activa de todos aquellos hombre y mujeres que quieran compartir con nosotros una reflexión sobre algunos de los restos de nuestra sociedad.
Esta prevista la asistencia del Gran Maestre del GOdF que impartirá una charla sobre «Masonería, Laicidad y Libertad».

Vídeo presentación de la visita del GM del GODF organizada por las Logias del GODF españolas los días 18 y 19 de Octubre en Málaga.

Honemaje a Jovellanos

Un verano más la Resp.·. Logia.·. Rosario de Acuña participa en la ofrenda floral que organiza el Ayuntamiento de Gijón en homenaje a su más ilustre vecino: Gaspar Melchor de Jovellanos.
Los tiempos que le tocó vivir no estuvieron menos desprovistos de escollos que los actuales. La sociedad española vivía bajo el desgobierno y la involucion reaccionaria de los reinados del incapaz Carlos IV y su nefando hijo Fernando VII, cuyos tejemanejes concluyeron con la invasión del país por las tropas de Napoleón y el nombramiento de su hermano José a título de rey.
La invasión de la península por el ejercito fráncés desgarró y dividió al país como nunca antes. Todo el mundo se vio compelido a tomar partido y el dilema no era menor. Por una parte estaba quienes propugnaban la defensa de la vieja España y de sus instituciones, lo que debía concluir con la expulsión del invasor francés, y cuya opción conllevaba de algún modo el apuntalamiento de las rancias y caducas instituciones del Antiguo Régimen, de una monarquía corrupta y retógrada, o por ejemplo con la perpetuación del Tribunal de la Santa Inquisición; frente a los llamados afrancesados, quienes trataban de introducir con más pena que gloria en el Gobierno y en la sociedad española muchas de las ideas reformistas y liberales nacidas al amparo de la Revolución Francesa.
Como tantos otros, Jovellanos se decantó por la defensa del país del invasor francés, aun habiendo sido propuesto para formar parte del gobierno del rey invasor, y aun sabiendo que la modernidad, la justicia y el futuro eran ideas que sólo podían llegar del otro lado de los Pirineos.
Jovellanos jamás cejó en su intento por modernidar el país y mejorar la vida de sus ciudadanos. Fue un político más volcado en el pragmatismo de la acción – hechos son razones- , que en el diletantismo de los políticos de salón, tan frecuentes. infecundos y gravosos para el desarrollo de las naciones. Bajo sus auspicios se desarrolló por ejemplo de modo incipiente la industria minera en el norte de España, la obra pública de toda índole y las reformas de colegios para la mejora del ejército, de la naútica, o de la minería entre otros. Su obra comprende la creación literaria, la pedagogía, la economía, el arte, la jurisprudencia, la política, la reforma agraria, incluso la botánica.
La acción reformista de Jovellanos, como la de otro puñadito de ilustrados españoles, siempre estuvo encaminada a la mejora de las condiciones de vida de sus conciudadanos y a la modernización de las instituciones y la gobernanza del país, lo que no impidió que por orden del ministro Godoy fuera desterrado a la isla de Mallorca y recluido en el Castillo de Bellver.
Siempre es un buen momento para reivindicar la vida, la obra y las ideas reformistas de don Gaspar. También en este mes de agosto. Que nunca deje de iluminarnos su ejemplo.

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Feliz Solsticio de Verano

Estos días hemos celebrado en la Logia el Banquete de Orden Solsticial: un ágape ritual, donde se come, se bebe, se brinda, se canta y, sobre todo, se refuerzan nuestros lazos fraternales. ¡Feliz Solsticio para todos!

Nomeolvides

Con la llegada de la primavera aparece en la campiña las «Nomeolvides». Esta diminuta flor se acabaría convirtiendo, muy a su pesar, en un moderno símbolo masónico, acaso el último, por las vicisitudes de la historia.
En 1934, con la llegada de Hitler al poder en Alemania, los fracmasónes del la «Gran Logia del Sol» comenzaron a lucir esta flor en sus solapas para reconocerse entre ellos, relegando escuadras y compases y evitar así ser identificados como francmasones.
Años más tardes, en 1948, tras la caída de Hitler y su régimen, durante la Primera Convención Anual de las Grandes Logias de Alemania,esta pequeña flor azul, blanca y amarilla, fue adoptada como emblema masónico para honrar a todos los Hermanos que en las mas adversas circunstancias sostuvieron la Luz de la francmasonería.
Con la llegada de la primavera aparece en la campiña las «Nomeolvides». Esta diminuta flor se acabaría convirtiendo, muy a su pesar, en un moderno símbolo masónico, acaso el último, por las vicisitudes de la historia.
En 1934, con la llegada de Hitler al poder en Alemania, los fracmasónes del la «Gran Logia del Sol» comenzaron a lucir esta flor en sus solapas para reconocerse entre ellos, relegando escuadras y compases y evitar así ser identificados como francmasones.
Años más tardes, en 1948, tras la caída de Hitler y su régimen, durante la Primera Convención Anual de las Grandes Logias de Alemania,esta pequeña flor azul, blanca y amarilla, fue adoptada como emblema masónico para honrar a todos los Hermanos que en las mas adversas circunstancias sostuvieron la Luz de la francmasonería.
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Tenida Blanca Abierta. » El compromiso masónico frente al colapaso medioambiental»

 

Este pasado viernes hemos celebrado en los locales de nuestra Logia una Tenida Blanca Abierta, que no es otra cosa que una reunión masónica abierta a ciudadanos no masones donde se diserta sobre temas relacionados con la francmasoneria en general y con el Gran Oriente de Francia en particular.

Para esta ocasión contamos como ponente con el Hermano Gilbert Haffner, de la Logia Heracles de Málaga y Presidente de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible del GOdF.  El contenido de su discurso se reproduce unas líneas más abajo.

El GOdF, además de la mencionada Comisión Nacional para el Desarrollo Sostenible, tiene otras más con las que la francmasoneria trata de encontrar respuestas y proponer soluciones para los problemas y las inquietudes de la sociedad contemporánea: Comisión Permanente sobre Laicidad, Comisión Nacional sobre Salud Pública y Bioética, Comisión Nacional sobre la Renta Básica Universal y la Comisión Nacional sobre el Mundo Digital.

Una Tenida Blanca Abierta es un buen escaparate para dar a conocer a nuestros conciudadanos las inquietudes que nos mueven y nos brinda tambíen la oportunidad de normalizar la imagen  -la mayoría de las veces errónea y contaminada por prejuicios históricos e malintencionados- que se tiene sobre la institución a la que tenemos el honor de pertenecer.

Espero que disfruten con la lectura.

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«El compromiso masónico frente al colapso medioambiental»

Como preámbulo a mi intervención quiero precisar algunas características personales que sitúan mejor el contenido de lo que voy a decir.

En primer lugar, no soy un especialista de ecología ni de desarrollo sostenible y no puedo pretender a ninguna calificación científica sobre los temas tratados. Soy un ciudadano, y como tal, tengo el deber de participar en la vida, en todo lo relacionado con la vida del espacio cívico, de mi país, de Europa, del Mundo; al considerarme poco o mal informado, debo recabar en el vasto campo de la información así como en los escritos de científicos, filósofos, sociólogos y pensadores que nos ayudan a aprehender mejor nuestro presente y futuro. Asimismo, soy francmasón y, por consiguiente, tengo la obligación moral de interesarme por todo lo relativo a la vida, a la sociedad y, en particular a las consecuencias sociales de toda decisión política o económica. Siendo uno de los objetivos que figura en los textos fundadores de la francmasonería “mejorar a la vez al Hombre y a la sociedad”, no puedo dispensarme de reflexionar, debatir e intentar aportar soluciones colectivas a los grandes problemas de la sociedad y, por consiguiente, al grave desafío que representa hoy día la degradación de las condiciones de vida sobre la Tierra.

En segundo lugar, me expreso aquí a título personal y no en nombre del GODF, del que soy miembro. Desde hace 3 años participo en una comisión nacional sobre el desarrollo sostenible en el seno del GODF, lo que me ha aportado mucho en términos de comprensión de los fenómenos naturales o provocados que representan un peligro para la humanidad. Voy, pues, a compartir con ustedes el estado de las reflexiones de dicho grupo y mis propias apreciaciones. Entremos, pues, sin dilación en el tema que nos reúne esta tarde.

El título fija de entrada el contenido de mi intervención jugando sobre un paralelismo poco evidente entre una institución: la francmasonería y una catástrofe ecológica anunciada: el colapso medioambiental. El acercamiento de las dos expresiones supone la existencia de un vínculo entre ellas, de un tipo de conjunción entre un fenómeno medioambiental y el compromiso de los miembros de una organización más conocida por su dimensión iniciática y su defensa indefectible de la laicidad que por su dimensión ecológica.

En primer lugar, ¿de qué hablamos cuando decimos “colapso medioambiental”?

Hoy día hablamos cada vez más de colapso, a menudo en plural. El término se adapta tanto al clima y a la biodiversidad como a las instituciones, valores, derechos fundamentales e incluso a la democracia.

El colapso medioambiental se ha convertido en un objeto de estudio, una teoría y a veces, se le reconoce como una nueva ciencia, aunque no oficial, de momento. Los defensores de esta teoría multiforme se basan en numerosas referencias, tanto científicas, filosóficas o culturales como en la simple observación de fenómenos naturales, medioambientales, sociales, económicos, políticos.

La imaginación tiene también su lugar en esta transformación radical del ecosistema mundial y, por tanto, de nuestras sociedades. Se proponen diversos escenarios que comportan sus correspondientes hipótesis. Se basan sobre todo en las causas del colapso medioambiental, de las que la más evidente es el exceso de la civilización termo-industrial. Por primera vez en la historia del Planeta, el hombre es el principal responsable del deterioro de la biosfera y de los ecosistemas; él ha provocado lo que los científicos llaman el antropoceno, nueva era geológica en la que hemos entrado prematuramente. Es también el hombre quien sería responsable de lo que se ha dado en llamar la 6ª extinción de masa de las especies. La 5ª se produjo hace 65 millones de años y asistió a la desaparición de los grandes saurios, los dinosaurios. Parece que el proceso duró un millón y medio de años mientras que respecto a la extinción en curso se habla de decenas o centenas de años.

Basta con leer la prensa para convencerse rápidamente de la realidad de este enfoque, máxime cuando estamos ya viviendo los primeros efectos casi cotidianamente.

También quiero precisar la utilización que hago del término “colapso medioambiental”: lejos de mí la idea de una catástrofe general anunciada y aceptada; lejos de mí también tomar en cuenta lo que preconizan algunos cuando predicen el retorno a una civilización de penuria generalizada o el encierro de los supervivientes en refugios antiatómicos provistos de alimentos, armas y material diverso propios a asegurar su vida futura. Esa actitud, para nosotros francmasones, no nos concierne, por el hecho de que situamos la esperanza de una sociedad mejor en el centro de nuestras utopías.

Ello no quiere decir que estemos ciegos y, menos aún mudos frente a los grandes riesgos que corre la especie humana y, de manera más general, el conjunto de los seres vivos si nos quedamos de brazos cruzados ante lo que se consideraría como inevitable. Por supuesto, un escenario en el que la última gota de petróleo se ha quemado, la comida y el agua potable se han enrarecido, la luz eléctrica, ordenadores, aviones y coches aparecen como un lejano recuerdo, en donde las guerras, epidemias y hambruna han diezmado a la mitad de la población mundial no puede alejarse de un manotazo. Lo que quisiera, al menos, sugerir hoy es que nada es totalmente ineluctable, no hay ninguna profecía de destrucción grabada en mármol.

La actualidad científica está presente para ayudarnos a comprender mejor lo que ocurre, la actualidad social para alertarnos sobre la pertinencia de las acciones a emprender, la actualidad política para movilizar las energías en dirección de unos responsables que deberán, en fin, decidir sobre nuestra permanencia en el futuro.

Y ahora, una pregunta: ¿Hemos visto venir ese colapso medioambiental?

He seleccionado para ustedes algunos hechos destacados de la evolución de las conciencias ecológicas, a sabiendas de que esta ciencia indiscutible, “la ecología” ha soportado la incredulidad propia al género humano cuyo cerebro no puede asimilar fácilmente el anuncio de una catástrofe si la vida cotidiana no se halla alterada en nada por las primeras manifestaciones. La incredulidad, la duda, la negación se han sumado a la burla “bien pensante” contra las reminiscencias de llamamientos a un retorno hacia la Naturaleza, especialmente preconizado en los años 60 y posteriormente por el movimiento hippie y sus declinaciones más modernas. La sociedad de consumo excesivo no sólo rechazó ver venir el colapso medioambiental sino que aceleró consciente o inconscientemente el proceso.

Desde hace cincuenta años, hechos o señales débiles o fuertes han permitido la emergencia de una toma de conciencia del impacto de las actividades humanas sobre el medio ambiente ( clima, biodiversidad, agricultura, agua en todos sus estados, alimentación, transporte, etc.). Veamos algunos de los acontecimientos mayores que han marcado el lento camino de la toma de conciencia para interrogarnos sobre la inacción frente a las numerosas alertas difundidas desde hace décadas. Hasta llegar a una visión a largo plazo de una sociedad viable, vivible y sostenible.

El primer evento y quizás precursor fue, en marzo de 1972, el informe “Los límites del crecimiento en un mundo con recursos finitos” encargado por el Club de Roma al MIT (Massachussets Institute of Technology), más conocido bajo el término “informe Meadows”). Daba 60 años al sistema económico mundial para desplomarse, confrontado a la disminución de recursos y a la degradación del medio ambiente. Dennis Meadows mostraba que, sin inversión de la tendencia, un colapso o desplome tendría lugar durante la primera mitad del siglo XXI. Las revisiones sucesivas del informe, en 1993 y en 2004, confirman el pronóstico. Conviene también señalar que el informe Turner (del nombre del sucesor de Dennis Meadows) de 2012 explica que el desastre derivará del hecho de que, si la humanidad continúa consumiendo más de lo que la naturaleza puede producir, un desplome económico se producirá en torno al 2030 dando como resultado una baja masiva de la población.

En junio del mismo año se organiza la “Conferencia de Naciones Unidas sobre el medio ambiente”, conocida con el nombre de conferencia de Estocolmo o primera cumbre de la Tierra, y da lugar a una declaración de 26 principios estableciendo el programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUE).

La progresiva toma de conciencia en los siguientes 20 años lleva a la creación de diversos institutos o grupos de investigación sobre el mismo tema. A pesar de que personalidades, como Al Gore en Estados Unidos, dan la señal de alarma, la mayoría de políticos y otros actores siguen sin movilizarse.

En junio de 1992 se celebra la “Cumbre de la Tierra” de Río que adopta un plan de acción para el desarrollo sostenible para el siglo XXI. El principio de precaución ( quien contamina, paga) y los 27 principios de información se toman, por fin, en cuenta pero se aplican de manera insuficiente.

Informe tras informe, alerta tras alerta, llegamos a la famosa COP21, en la que los 195 países participantes firman el 12 de diciembre de 2015, por unanimidad el acuerdo de París. El texto, por desgracia, no vinculante, fija el objetivo de limitar el calentamiento climático a menos de 2˚C, apuntando a los 1,5˚C.

El 8 de octubre de 2018 se aprueba el 5º informe del GIEC, nueva alerta sobre el deterioro del clima.
Y el 6 de mayo último se presenta en Paris el informe del IPBES, que alerta como nunca sobre los riesgos de la degradación de la biodiversidad.

Esta lista, lejos de ser exhaustiva sólo traza el recorrido caótico de una lenta toma de conciencia en cuanto a la importancia vital de actuar por la protección de la Naturaleza y por lo tanto por la permanencia de la vida en nuestro planeta. Se podrían añadir muchos otros hechos e iniciativas para mostrar la progresiva consideración del medio ambiente en la organización de nuestras sociedades.

Ahora les propongo escuchar algunas voces autorizadas que se han alzado aquí y allá sobre lo que constituye ya el problema nº 1 de la Humanidad: la permanencia de la vida o su desaparición a medio plazo.

La primera de ellas dice así:

“Los seres humanos y el mundo de la naturaleza se dirigen hacia un punto de no retorno. La actividad humana inflige graves daños, a menudo irreversibles, al medio ambiente y a los recursos limitados. Si no intervenimos, gran número de nuestras prácticas actuales amenazan gravemente el futuro de la sociedad humana así como el del mundo animal y vegetal, y pueden llegar a transformar el mundo de los seres vivos a tal punto que dicho mundo será incapaz de continuar la vida de la manera que conocemos. Por lo tanto, es urgente proceder a cambios fundamentales si queremos evitar el punto de no retorno hacia el que nos dirigimos actualmente”. Esta es la introducción a una advertencia firmada por 1575 científicos en …1992

El 13 de noviembre de 2017, 25 años después, más de 15 000 científicos firman una nueva alerta haciendo referencia a 1992. Concluyen el texto así: “Para evitar una miseria generalizada y una pérdida de biodiversidad catastrófica, la humanidad debe adoptar prácticas alternativas más sostenibles en el plano medioambiental que las modalidades actuales. Esta prescripción ha sido formulada por los más importantes científicos del mundo hace 25 años, pero, en muchos aspectos, no hemos tenido en cuenta su advertencia. Pronto, será demasiado tarde para desviar nuestra trayectoria deficiente, y el tiempo se agota. Debemos reconocer, en nuestra vida cotidiana y en nuestras instituciones gubernamentales, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar”.

A continuación cito a José María Montero Sandoval, uno de los pioneros del periodismo ambiental en España: “Quienes hablan de los jinetes del apocalipsis ambiental no son apasionados militantes de una organización ecologista, sino científicos rigurosos que tratan de llamar la atención sobre una crisis que no deja de multiplicar sus frentes”. Y también, del mismo José María, “La comunidad científica considera que hemos cruzado el umbral de una nueva era geológica, el Antropoceno, donde el hombre se convierte en el gran protagonista a cuenta de su capacidad para alterar las condiciones naturales a escala planetaria”.

Rosa Martín Tristán, otra periodista especializada en Ciencia y Medio Ambiente y creadora del medio “Laboratorio para sapiens” escribe « El ser humano ha multiplicado por cien la tasa de desaparición natural de especies con un cóctel de factores que están provocando la sexta extinción global ».

Y ahora, porque me parece llena de sentido común y por desgracia sigue siendo actualidad, les cito esta frase pronunciada por el entonces presidente de la República francesa, Jacques Chirac, ante la asamblea plenaria de la 4ª Cumbre de la Tierra el 2 de septiembre de 2002 en Johannesburgo: “Nuestra casa se quema y nosotros miramos para otro lado”. ¡Sin comentarios!

Hecha la constatación, amplia y cotidianamente difundida en los medios de comunicación, se plantea evidentemente la cuestión de las soluciones. Sabemos, a través de los científicos y por nuestro propio razonamiento o intuición que las soluciones abundan, que no estamos desprovistos en materia de ideas y de programas de cambio. Desde hace decenas de años, oímos hablar de transición ecológica, de transición energética, pero frente al colapso en curso, ¿puede tratarse sólo de transición y hacia qué, o mejor de transformación fundamental de un modelo de sociedad que se acaba?

Antes de seguir adelante, quizás ustedes se preguntan : ¿Por qué la FM se interesa por el colapso ?

La respuesta es sencilla y está incluida en nuestro conjunto de valores y principios, todos ellos dirigidos hacia la mejora del ser humano y su búsqueda permanente de bienestar. Una organización que se reclama, después de haber participado en la elaboración de la divisa de la República francesa “Libertad – Igualdad – Fraternidad” tiene la obligación moral de interesarse por todos los problemas del ser humano, de su vida individual y colectiva y ahora más que nunca por sus condiciones de vida. Me permito recordarles el trabajo y la influencia determinante de la Francmasonería en algunos progresos humanos, a menudo traducidos en leyes como la escuela laica, pública y obligatoria promovida en 1880 por Jules Ferry (él mismo francmasón); y, más cerca de nosotros, las leyes sobre la contracepción y el aborto.

De dicha divisa fundamental se deduce que todo el recorrido del francmasón está jalonado de valores derivados como la solidaridad, la justicia social, el civismo, la ética y además la defensa de la democracia. Si añadimos el respeto a los otros y la tolerancia mutua, el Gran Oriente cumple sus compromisos fundamentales sobre lo que constituye las claves de “vivir en sociedad”.

En fin, en su carta de valores, el GODF define el medio ambiente como un bien común de la Humanidad, siendo el ser humano el componente y actor principal. Por ello, y basándose en el principio de responsabilidad, corresponde al ser humano, a través de su reflexión y su acción, preservar su medio ambiente y transmitirlo a las generaciones futuras. Incluso sugiere otros modos de vida más respetuosos con la Naturaleza.
En esta presentación no puedo extenderme ni en la enumeración ni en la explicación de los símbolos, herramientas o valores de la Francmasonería; mis compañeros de La Logia Rosario de Acuña aquí presentes tendrán placer en darles más precisiones sobre lo que somos.
Deben saber que el francmasón es ante todo un ciudadano especialmente atento a la vida social, que ejerce un deber de vigilancia sobre todo lo que puede perturbar la cohesión social, la armonía entre el Hombre y la Naturaleza, los derechos y libertades humanas, el funcionamiento de la democracia. ¿Qué mayor reto, que mayor riesgo se erige ante la Humanidad que la posible desaparición de la especie humana? Incluso limitándonos a esta postura antropocéntrica, es un deber de la FM intervenir en lo que se presenta como el debate más importante de nuestras civilizaciones. El papel de la Comisión de la que tengo el honor de presidir es fundamental en su utilidad social y masónica.
Llegados a este punto del discurso, les propongo que nos interesemos por la actualidad, centrando nuestra atención en dos áreas relacionadas, el clima y la biodiversidad. Lo que nos llevará a otras áreas conexas, pues las soluciones sólo pueden ser transversales o globales. Y esto nos situará a su vez en el contexto del colapso en curso. Entonces será cuando podremos hablar del post colapso y adelantar algunas pistas de esperanza hacia un futuro más vivible.

Nos encontramos frente a una aplicación práctica de lo que se llama “transición ecológica”. Expresión actualmente de moda; los responsables políticos y económicos la citan a menudo, así como las asociaciones ecológicas y de defensa del medio ambiente. Ello no significa que se tomen medidas drásticas para parar el proceso de degradación, incluso de destrucción de los ecosistemas. Vemos aquí o allá florecer promesas cuando se acercan las elecciones, rápidamente olvidadas una vez ganadas. Los dos informes recientes que alertan a la opinión sobre el calentamiento climático y la biodiversidad, escritos por expertos, se dirigen en primer lugar a los responsables políticos, económicos y financieros. Fuera del campo político, el Gran Oriente puede tomar públicamente la palabra, y sus miembros, a menudo comprometidos en la sociedad, pueden y deben aportar ese suplemento de humanismo tan necesario a nuestras organizaciones humanas faltas de ideología portadora de esperanza.

¿Qué decir del calentamiento climático sino que se presenta como el relato de una catástrofe ya comenzada?

Desde hace más de 40 años, como hemos visto antes, el tema del clima se incluye en el orden del día de muchas cumbres, coloquios o reuniones internacionales. Desde hace 40 años, los lanzadores de alerta y los escépticos climáticos se confrontan; estos últimos son actualmente marginales debido a la cruda realidad que se impone a los ojos de los ciudadanos, hasta ahora incrédulos.

A raíz de la COP 21 de 1975, el Gran Oriente impulsó la elaboración y la difusión de una tribuna firmada por 7 organizaciones masónicas el 31 de octubre de 2015 precisando que la transición hacia una economía baja en carbono pasa también por orientaciones compatibles con nuestros valores: “Para nosotros Francmasones, las consecuencias sociales y medioambientales de la extracción, gestión, distribución y consumo de energía son determinantes. Producen los efectos más extremos en el plano de las desigualdades sociales y territoriales, como el acceso a la energía, la pobreza y la precariedad de muchas poblaciones en las diferentes partes del mundo”.
Más recientemente, en octubre de 2018, la publicación del último informe del GIEC ha lanzado una nueva alerta en dirección de los responsables políticos y económicos y ha preconizado claramente la reducción masiva de las emisiones de gas con efecto invernadero, lo que exigirá “una transición rápida y de gran alcance en materia de energías, del uso del suelo, de transportes, construcción y sistemas industriales”, un movimiento “sin precedente”, ya que implica a todos los sectores a la vez. Las energías renovables deberían pasar del 20% al 70% de la producción eléctrica a mediados de siglo, el carbón debería prácticamente desaparecer, la demanda de energía deberá bajar, la eficacia energética deberá crecer, etc. Según el informe, unos 2.100 miles de millones de euros de inversiones anuales serán necesarios entre 2016 y 2035 para la transformación de los sistemas energéticos, lo que representa sólo el 2,5% del PIB mundial. Un coste mucho menor si se compara con el de la inacción, mucho más elevado, según indican los científicos.

Este informe ha alimentado los debates de la COP 24 reunida en Katowice en Polonia a finales de 2018.

A propuesta de nuestra Comisión, inmediatamente después de la aparición del informe y antes de la reunión de la COP 24, el Gran Oriente de Francia difundió un comunicado de prensa titulado “COP24: ¡Paso a la acción!”

Y, consciente de la necesidad de financiación para la transición necesaria, el Gran Oriente ha adherido hace unas semanas al Pacto Finanza-Clima que termina en estos términos: “Nosotros, firmantes de este Llamamiento, pedimos solemnemente a los jefes de Estado y de Gobierno europeos que apliquen lo más rápidamente posible un Pacto Finanza-Clima que aseguraría durante 30 años la financiación a la altura de los desafíos exigidos para la transición energética en el territorio europeo y poner la finanza al servicio del clima y del empleo”.

¿Y qué decir de la perdida cotidiana de biodiversidad sino que se presenta como una destrucción sistemática provocada por el Hombre?

También aquí el lanzador de alerta principal es un organismo de expertos situado bajo la égida de la ONU, la “ Plataforma intergubernamental científica y política sobre la biodiversidad y los servicios eco sistémicos” (IPBES) ya citada. El 6 de mayo último, su informe de evaluación tuvo el efecto de una bomba mediática, inmediatamente tenida en cuenta por los responsables políticos en campaña electoral en vísperas de las elecciones europeas. La pérdida de biodiversidad, ya lo sabemos, es considerable; su progresión hiperbólica justifica la calificación de 6ª gran extinción de las especies en curso. El peligro no se halla en un horizonte lejano; está ahí, delante de nosotros y la urgencia, ya preconizada desde hace mucho tiempo está más que nunca de actualidad.

Los cinco principales culpables están claramente identificados en el informe, en el que han trabajado 450 expertos durante tres años: son, por orden, la utilización de las tierras (agricultura, deforestación), la explotación directa de los recursos (pesca, caza), el cambio climático, la contaminación y las especies invasivas.

Para Robert Watson, presidente del IPBES y antiguo presidente del GIEC: “La salud de los ecosistemas de los que dependemos, como todas las otras especies, se degrada más rápido que nunca. Estamos erosionando los fundamentos mismos de nuestras economías, nuestros medios de subsistencia, la seguridad alimenticia, la salud y la calidad de vida en el mundo entero. […] Ya sean los jóvenes en el origen del movimiento #VoiceforthePlanet o las huelgas escolares por el clima, existe una ola de toma de conciencia de que una acción urgente es necesaria si queremos asegurar un futuro más o menos sostenible”.

“La naturaleza está en declive a un ritmo sin precedente en la historia humana – y la tasa de extinción de las especies se acelera, provocando desde ya efectos graves en las poblaciones humanas del mundo entero”, alerta el informe del IPBES.

Evidentemente, la CNRDD ha anticipado estos anuncios y realizado un documento en el que fija claramente las responsabilidades de los gobernantes en la inacción propia a la lucha contra el deterioro sin precedente de la diversidad biológica. Precisa que los Francmasones del Gran Oriente de Francia, impregnados de los valores humanistas donde el Hombre es guardián de los organismos Vivos y con el objetivo permanente de emancipación del Hombre y de la sociedad, llaman a los gobernantes a una acción inmediata con el fin de que se comprometan con la realización de objetivos ambiciosos capaces de parar el fracaso en marcha.

El trabajo continúa; la difusión de nuestras conclusiones en todas las Logias y el firme compromiso del Gran Oriente son la fase previa a una acción de mayor envergadura, que integrará a todas las organizaciones masónicas que lo deseen para elaborar un memorándum dirigido a los gobernantes antes de la Conferencia sobre la biodiversidad que se celebrará a finales de 2020 en Pekín y que deberá establecer el plan estratégico de la biodiversidad post-2020 y constituir la nueva base concreta para la implementación de la visión con el horizonte puesto en 2050 y también para los ODD hasta 2030.

En otoño próximo organizaremos una conferencia pública en París, en la sede del GODF para fijar claramente nuestro compromiso en esta carrera por la supervivencia de las especies vivas.

Más adelante, en la primavera de 2020, tendrá lugar un gran coloquio internacional bajo los auspicios del GODF en el que se confrontarán las diversas tesis presentes y cuyas actas serán objeto de una amplia difusión por nuestra parte.

Finalmente y, en el mismo orden de ideas, estaremos presentes en el Congreso Mundial de la UICN (Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza) que se celebrará en Marsella del 11 al 19 de junio de 2020.

Es evidente que debemos ocuparnos del conjunto de los temas constitutivos del desarrollo sostenible; su imbricación y sus fuertes interacciones conducen inevitablemente a imaginar procesos globales de salida de crisis, proyectos ambiciosos de visión a largo plazo sobre el futuro posible y deseable de los organismos Vivos sobre la Tierra.

Quizás, ante todo, debemos reconocer que desde el siglo XIX nos hemos dejado guiar por el mito occidental de un progreso infinito para emprender una marcha hacia un futuro más deseable. ¿Estaríamos al final del ciclo de una utopía tecno-industrial deseosa de responder a todos los desafíos planteados por el Hombre? Sin la toma en consideración de las consecuencias de sus acciones sobre su medio ambiente natural, la humanidad moderna, al negar su propio estado de naturaleza, constata el encadenamiento sistémico de los acontecimientos, sobre el clima, la pérdida de la biodiversidad, el empobrecimiento de los suelos, la contaminación generalizada del suelo, del aire y del agua, etc. El antropoceno podría volver a cuestionar a medio plazo, como sabemos, la supervivencia misma del Hombre y no la del planeta.

Lo primero que hay que hacer, lo hemos visto a través de todas las alertas lanzadas desde hace décadas, de todos los estudios disponibles, de todas las luchas ciudadanas actuales es: acabar con los excesos de la sociedad de consumo.

Sabemos a ciencia cierta que muchos daños son irreversibles: antes de final de siglo la mayoría de los recursos naturales se acabarán, sabemos que la carrera contra el calentamiento climático no puede ganarse totalmente, que casi todo lo que constituye la vida actual no podrá seguir igual. Pero con voluntad política, con un trabajo individual y colectivo sobre las causas del colapso, con la aceptación de un cambio radical de vida, con la aplicación de otros tipos de economía, y sobre todo con un esfuerzo gigante de cooperación entre los seres humanos, de nueva convivencia entre las especies vivas y la naturaleza, el gran salto salvador es posible.

Tenemos la profunda convicción de la posibilidad de llegar a la concordia universal. ¿Somos utopistas? ¡Por supuesto! Pues una utopía es utopía hasta el momento en que se hace realidad. La FM anhela la construcción de una sociedad “ideal”, se compromete en trabajar en la mejora permanente de la sociedad.

La justa formulación de nuestra ambición al servicio de una “Humanidad mejor” podría ser: participación en un amplio proyecto de sociedad que dejaría de lado las aberraciones, excesos y derivas de la sociedad actual y se basaría en un humanismo del siglo XXI que, sin renegar el heredado del siglo de las “Luces” o el de la “Ilustración, consideraría al ser humano, no como el centro del Mundo sino formando parte de un gran conjunto que yo llamaría lo ”vivo”.

A partir de esta constatación y de sus consecuencias, debemos situarnos en una relación continua con todos los ecosistemas vivos en la biosfera y acabar totalmente con el pillaje de los ya escasos recursos naturales. Cualquier término que se utilice para contar la relación futura del ser humano con su medio natural, simbiosis, interrelaciones, ósmosis, cohabitación, da lo mismo; lo que importa es definir bien y promover otra visión de la salvaguardia de la biosfera y de todos los ecosistemas que la constituyen. Dicho de otro modo, una visión de sociedad futurista en términos de respeto de todas las formas de vida y de su evolución natural. Lo que significa un cuestionamiento sin duda doloroso de la preeminencia de un componente de los organismos vivos sobre otros, e incluso de su capacidad exponencial de destrucción masiva de todo lo que le rodea.

Si queremos evitar la extinción posible de la humanidad, deberemos sin duda modificar muchos conceptos fundadores de nuestras civilizaciones post-industriales, muchos hábitos y modos de vida, muchos sistemas económicos de organización de nuestras sociedades llamadas desarrolladas.

Y para acabar quiero decir que nosotros francmasones, trabajamos por un despertar humanista.

Mi conclusión sólo puede ser una apertura hacia un futuro hoy impreciso que debemos construir en estrecha relación con aquéllos que comparten nuestros análisis y puntos de vista; y son muchos, cada vez más.

Las marchas por el clima en el mundo entero, sobre todo agrupaciones de jóvenes, llaman la atención de los Francmasones “unidos tanto en el tiempo como en el espacio”. Se están operando cambios, no debemos ignorarlos. Sabemos que la cuestión del medio ambiente, de la naturaleza, es una cuestión compleja al igual que la elaboración de una sociedad fraternal y solidaria. Para ello, debemos desarrollar ese potencial de altruismo que es la cooperación entre todos los actores. Debemos trabajar por una armonía duradera, por un mundo mejor. Es nuestra responsabilidad.

Hoy he querido aportarles elementos de comprensión, resultados de reflexión y de acción, pero preferiría no situarme en la posición del conferenciante que habla de sus conocimientos sino más bien del que busca el diálogo, provoca cuestiones y sobre todo favorece la expresión de nuevas ideas, iniciativas, proyectos y realizaciones concretas.

La toma de conciencia mundial de la degradación catastrófica de la biodiversidad y la movilización de las fuerzas vivas, en primer lugar la de la juventud, no puede dejarnos indiferentes.

Para nosotros el debate está ampliamente abierto; conviene alimentarlo constantemente con ideas nuevas, confrontación de opiniones y buena voluntad.

Les agradezco la atención que me han prestado. Y ahora les cedo la palabra.

En los valles de Gijón el 24 de mayo de 2019-05-20

Gilbert Haffner
Presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo Sostenible

Actos de Homenaje conjunto de varias asociaciones cívicas de Gijón

Este pasado sábado nuestra logia participó un año más, un mes de mayo más, junto con el Ateneo Obrero de Gijón, la Tertulia Feminista «Les Comadres» y la FAMYR, en los actos de homenaje conjuntos a los deportados repúblicanos en los campos nazis y posteriormente a Rosario de Acuña. Memoria, Reconociiento y Dignidad.
Lució el sol.
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Homenaje a Doña Rosario de Acuña

Un año más nuestra Logia participara este fin de semana en los actos de Homenaje a los Deportados Republicanos en los Campos de Concentración Nazis y a doña Rosario de Acuña.
Nuestra logia escogió el nombre de doña Rosario cuando el GOdF no admitiía aún la iniciación de mujeres en sus seno en plenitud de igualdad y derechos. La elección del nombre de una mujer y francmasona como era doña Rosario era toda una declaración de principios,
Nuestra logia desde su fundación fue militante y beligerante por la admisión de la mujer en el seno de nuestra organización y cuando se derribó esa barrera, fue de las primeras logias del GOdF en iniciar mujeres.
Doña Rosario no sólo era mujer, escritora, francmasona o librepensadora, era una activista social de primer orden, que en el siglo XIX renunció a las prebendas de su cuna noble y se posicionó al lado de las clases obreras y se enfrentó con sus actos, sus artículos y sus obras literarias contra la jerarquía eclesiástica ( busquen en internet su testamento) Fue también una precursora del ecologismo en su época.
Su casa en el Cervigón en Gijón era centro de acogida, activismo y dignidad.
Este sábado volveremos a honrar su memoria. ¡Ciudadanos, acudid!

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